evaluación

Valoración de la persona a través de entrevista, conversaciones y pruebas estandarizadas.

 

 

Test de personalidad y síntomas.

Para conocer  a una persona, una valoración psicológica es de gran ayuda. Esta labor puede ser lleva a cabo por distintas tareas de diferente tipo. Aquí podemos distinguir dos grandes grupos,  las poco o nada estandarizadas, que dependen en gran medida del criterio e interpretación del terapeuta, y las que son creadas para ser aplicadas de una determinada manera y que intentan aportar unos datos lo más objetivos posibles; las conocidos test psicológicos.

 

Entrevistas, conversaciones, observaciones,...

Dentro de las primeras, se incluye a la entrevista inicial y a  todas las conversaciones que se dan a lo largo de las diferentes sesiones, las cuales que van ofreciendo de una manera continua  información muy valiosa  acerca de creencias, expectativas, valores, etc. de la persona evaluada. Esta forma de valoración nunca cesa en todo el proceso terapéutico o destinado a la orientación  y se da a la par que el resto de actividades.

Test psicológicos.

El otro grupo de herramientas, el de los test psicológicos, se agrupa en dos categorías fundamentales, el de aquellos orientados a conocer la personalidad o rasgos más estables de la psique de la persona  y los que se enfocan más a síntomas o a estados más cambiantes. En los apartados que aparecen a continuación son presentados los usados por Juan Antonio Alonso.


Cuestión esencial a tener en cuenta es el hecho de que en todo momento se huye de usar la evaluación como una mera acción para catalogar a las personas. Así, con la intención de no estigmatizar, el objetivo perseguido siempre es  el de obtener información que ayude al cliente a conocerse mejor y al psicólogo  a acercarse más a él.