publicaciones en redes 2020 II

Tratarnos los unos a los otros como adultos completos conlleva el hacerlo como personas independientes con la capacidad de pedir, ofrecer o rechazar en función de nuestras necesidades e intereses.
Cuando nuestra vida se basa en hacer feliz al otro nos convertimos en un instrumento para este, en alguien cuya capacidad de ser él mismo queda suprimida por la voluntad de aquel al que creemos estar obligados a complacer.
Otra variante en la forma en la que alguien puede relacionarse con el otro es la cara opuesta de la anterior, aquella
en la que uno cree que los demás o parte de estos tienen la obligación de proporcionarle la felicidad que por el mismo no llega a alcanzar.
Tratarnos los unos a los otros como adultos completos conlleva el hacerlo como personas independientes con la capacidad de pedir, ofrecer o rechazar en función de nuestras necesidades e intereses.
Cuando nuestra vida se basa en hacer feliz al otro nos convertimos en un instrumento para este, en alguien cuya capacidad de ser él mismo queda suprimida por la voluntad de aquel al que creemos estar obligados a complacer.
Otra variante en la forma en la que alguien puede relacionarse con el otro es la cara opuesta de la anterior, aquella
en la que uno cree que los demás o parte de estos tienen la obligación de proporcionarle la felicidad que por el mismo no llega a alcanzar.
Cambiar proyectos importantes en tiempos de urgencia puede llevarnos a vivir en una continua indecisión. Escoger caminos requiere de una mente clara, salvar obstáculos exige que esta sea rápida.
Los momentos críticos, esos en los que no nos queda otra posibilidad que tomar decisiones en poco espacio temporal, a menudo requieren de cambios bruscos. Sin duda, en nuestra vida serán frecuentes las ocasiones en las que esto ocurra.

 

Existen también decisiones asociadas a la dirección por la que queremos transitar en la vida, a las personas con las que queremos vivir o a la profesión que por uno u otro motivo escogimos. Esto no puede seguir el pulso del instante; necesita sosiego, reflexión y perseverancia
Ser adulto implica muchas cosas. Entre otras, muchas perdidas que se irán dando en el transcurrir de la vida. Avanzar en años inevitablemente conlleva perder a seres queridos, capacidades físicas, parejas,...
Aceptar que vamos perdiendo sin poder evitarlo es parte de madurar. Pero también es ser conscientes de que hay cosas que nunca se van, de ellas, quizás la más grande es el amor de los que realmente nos quieren, estén o ya no estén.
Si la felicidad de tu pareja conlleva tu infelicidad, algo no va bien. No parece con sentido que el compartir voluntariamente con alguien busque llegar al sufrimiento.
La gente se relaciona entre sí por diferentes motivos, de estos, como no puede ser de otra manera, los más sanos son los que tienen que ver con la mejora de todas las partes.
Cuando dos personas deciden ayudarse a ser más felices, siempre se debería respetar lo que es el otro. De lo contrario, en el momento en el que se intentan imponer valores, intereses y formas de ser, la desdicha de uno está servida y el objetivo máximo de la relación estará perdido.
Conocernos en profundidad, saber de nuestros valores, personalidad, heridas pasadas,..., nos da la explicación de por qué tomamos aquellas decisiones tan duras en momentos en los que pudimos haber optado por caminos en apariencia más sencillos.
La lógica de lo que hacemos no siempre está en la superficie, a veces necesitamos profundizar en nuestra psique, bajo capas de explicaciones fáciles, para llegar a ella.
Cuando las situaciones nos exigen decisiones que no se basan solo en cubrir necesidades, que van más allá de nuestros bienes, bolsillos o cuerpo, entramos en el territorio de nuestra mente, el cual es necesario explorar para extraer de él las respuestas que puedan sacarnos del arrepentimiento y la culpa insana.

Intenta comportarte de la mejor manera, pero sé consciente de que no siempre lo lograrás. Pídete parecerte a la mejor versión de ti, pero con la seguridad de que nunca llegarás a ese ideal. Arenga a tu persona para seguir adelante y perdónate cuando lo que hiciste no fue lo mejor que se pudo hacer.