Mindfulness

El término mindfulness se puede traducir al español por atención plena, definiéndose esta a través de los dos componentes que la forman. Uno de ellos hace referencia a atender de una manera no conceptual,  sin pasar por el filtro de los pensamientos. El otro señala a la vigilancia de este tipo de atención;  el tener conciencia de cuando se usa o no y volver a ella cuando se pretenda usar.

Hoy día este tipo de atención es uno de los elementos esenciales dentro de las terapias psicológicas de tercera generación, pero no es algo nuevo. En psicología, con otra denominación viene siendo usada por la tradición humanista y existencial desde mediados del siglo XX; como camino de liberación o salvación, esta forma parte de la meditación budista desde hace más de 2500 años.

En su aplicación en la psicología actual esta indica tanto  un conjunto de prácticas como lo que se busca a través de estas; un estado psicológico concreto.

 

En cuanto al segundo, se trata de que la persona consiga ser muy consciente de sus pensamientos y emociones a la vez que es capaz de no interactuar con ellos; siendo aquellos automáticos y asociados al sufrimiento los que cobran relevancia real.

La práctica, por su parte, consiste en actividades formales de meditación y otras llevadas en contextos cotidianos;  ejercitándose en ambas la atención en aras de desarrollar el estado señalado.

Ambos, práctica y estado, no son solamente importantes para que el cliente pueda mejorar su vida;  sino que son también esenciales para el terapeuta. El desarrollo de propio nivel de conciencia plena le ofrece mayor capacidad para mantener su atención ante aquellas cuestiones que le presenta su cliente; aumentando su interés y evitándole juzgar a través de sus propias creencias.