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Sentirnos Vulnerables.

Según el diccionario de la real academia española (s.f) una persona vulnerable es aquella que puede ser herida física o moralmente. La IFRC (s.f), por su parte, define la vulnerabilidad ampliando el concepto al entenderla como la menor capacidad de una persona, o un grupo de estas, para hacer frente a los diferentes peligros a los que está o estos están expuestos. Por tanto, entre ambas definiciones queda claro que el que una personas se sienta vulnerables implica la percepción por parte de esta de que puede sufrir algún tipo de daño de cualquier tipo: físico, moral, económico, etc.

La investigadora Brené Brown (2010) ha investigado la relación que tiene esta percepción de vulnerabilidad en las personas y el bienestar humano.  Partiendo, para ello, del estudio del concepto de vergüenza y de la idea de que tras esta existe un miedo a no ser lo suficientemente buenos, puros, inteligentes, guapos, etc. como para formar parte de la comunidad, grupo, familia, etc. haciendo al que la padece sentir vulnerable;  en otras palabras, haciendo emerger en él miedo a ser abandonado, excluido, marginado, rechazado, etc.

Al analizar en mayor profundidad esta emoción, la investigadora se dio cuenta de que a pesar de ser un fenómeno universal solo ausente en aquellos con completa ausencia de empatía y sentido de pertenencia, no todas las personas reaccionaban ante esta de igual manera. Así, mientras algunas personas rechazaban esta y, por lo tanto, les suponía un gran malestar, otros la vivían de una manera natural; no impidiéndoles vivir con un gran sentido de compromiso y pertenencia. Descubriendo que  la única diferencia real entre ambos tipos de personas  era que los últimos se sienten dignos de dicho amor y pertenencia, mientras que en los primeros lo que predomina es el miedo a no ser lo suficientemente merecedores de estos.

Tras estos primeros descubrimientos, la autora estudió con más detalle las características de aquellos que logran vivir una vida en la que se sienten conectados al resto y practican el amor hacia estos, también observo que todos tenían algo en común y era el vivir con el coraje para ser imperfectos; el coraje para tener autocompasión y compasión hacia los demás. Esto les hacia abrazar completamente la vulnerabilidad y, aunque sin amarla, no la rechazaban; entendían que esta es necesaria y, por lo tanto, estaban dispuestos a vivir una vida en la que no hay garantías de no ser dañados, heridos, etc. Se diría, por lo tanto, que estos tenían la valentía de aceptar la realidad impredecible e incontrolable de la vida.

La vulnerabilidad, por tanto, a pesar de estar en la base de emociones que no nos agradan como la vergüenza, también está en la base otras que si lo hacen como el sentido de pertenencia  y el  amor. Así, si se desea vivir con plenitud, es necesario aceptar la realidad de que la vida conlleva esta vulnerabilidad. De lo contrario, de intentar controlar la parte que no nos gusta también nos perderemos la parte que le da sentido a nuestra existencia. Por tanto, para vivir de una manera saludable no queda otra alternativa que aceptar  la ineludible realidad de que la vida humana implica sentirnos vulnerables y, consecuentemente, estar dispuestos a convivir con esta experiencia.

 

Lista de referencias.

Brown, B. [Brené Brown]. (2010, Junio).  The Power Of Vulnerability. Recuperado de https://www.ted.com/talks/brene_brown_on_vulnerability?language=en#t-11247

IFRC (s.f). ¿Qué es la vulnerabilidad?  Recuperado de http://www.ifrc.org/es/introduccion/disaster-management/sobre-desastres/que-es-un-desastre/que-es-la-vulnerabilidad/

Real academia española. (s.f). diccionario de la lengua española. Recuperado de http://dle.rae.es/?id=c5dW2by

 

Autor: Juan Antonio Alonso

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