Depresión.

Según los últimos manuales de diagnóstico psiquiátrico, DSM-IV-TR (Asociación Americana de Psiquiatría, 2002) y DSM5 (Asociación Americana de Psiquiatría, 2013), para considerar que una persona sufre un trastorno de depresión mayor debe padecer uno, o ambos, de dos conjuntos de síntomas principales: sentirse la mayor parte del día triste, vacía, desesperanzada, etc. y haber perdido gran parte de su capacidad para disfrutar de casi todo y casi siempre. Debiéndose sumar, además, algunos de los siguientes: pérdida importante de peso, insomnio o hipersomnia (exceso de sueño), agitación o retraso psicomotor, fatiga o pérdida de energía, sentimiento de inutilidad o culpabilidad, disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, pensamientos repetidos de muerte e ideas suicidas.

El trastorno descrito es el más representativo del grupo de los trastornos depresivos, lo cuales forman un conjunto en el que  la principal característica es la expresión intensa de emociones relacionadas con la tristeza y la ausencia de aquellas que enlazan con la felicidad; pero que, además de los otro tipo de síntomas ya enumerados, pueden ir acompañados de otros trastornos como la ansiedad o los trastornos psicóticos.

Según la OMS (2012) la depresión es una de las principales causas de de discapacidad a nivel mundial, estimándose que afecta a 350 millones de personas; variando su prevalencia en la población de los diferentes países desde un 3%  en Japón hasta un 16.9% en USA y siendo de entre un 8 y un 12% en la mayor parte.

Por géneros, aunque afecta tanto a hombres como a mujeres,  en estás ultimas en número de casos es mayor en un 50%.

La depresión puede aparecer como un episodio aislado en el que, tras un periodo en el que la persona presenta los síntomas de este trastorno, estos remiten. Aunque esto es  poco frecuente y existe  un 85% de casos en los que la persona sufre, por lo menos, un segundo episodio. Considerándose, por tanto, que lo más habitual es que la depresión se presente como un trastorno crónico que crece y disminuye con el tiempo; pero que pocas veces desaparece (Barlow y Durand, 2003). También puede aparecer este trastorno en forma casi continua, sin apenas espacio de recuperación entre episodios; conocido esto como trastorno distímico por el DSM-IV-TR y como  trastorno depresivo persistente por el DSM5.

La clasificación actual que hace la el manual DSM5 de los trastornos depresivos incluye los siguientes:

  • Trastorno de desregulación destructiva del estado del ánimo que hace referencia principalmente a un problema con el manejo de la ira.
  • El trastorno de depresión mayor ya presentado.
  • Trastorno depresivo persistente o distímico también descrito.
  • Trastorno disfórico premenstrual relacionado con cambios en el estado de ánimo previos y durante  la menstruación.
  • Trastorno depresivo inducido por una sustancia o medicamento.
  • Trastorno depresivo debido a otra afección médica.

En el manual anterior, el DSM-IV-TR, la depresión se encuadraba en otro grupo denominado trastornos del estado del ánimo. En estos, además de los estados depresivos, se encontraban aquellos relacionados con la manía o estado de ánimo excesivamente elevado; los cuales pueden aparecer solos o junto con la depresión. Estos son clasificados en la actualidad en el grupo de trastorno bipolar y trastornos relacionados.


Lista de referencias.

Asociación Americana de Psiquiatría. (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona. Masson.

Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington, VA. Asociación Americana de Psiquiatría.

Barlow, D y Durand, M. (2003). Psicopatología. Madrid. Thomson.

Organización Mundial De La Salud. (2012). Depresión: Una Crisis Global. Recuperado de  http://wfmh.com/wp-content/uploads/2013/11/2012_wmhday_spanish.pdf


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